Uno

 Esta es la primera puerta que abriré al mundo.

Vaya, hace tiempo no escribo. Francamente, no tengo expectativas, aunque sí motivos. 

Muchos. ¿Alguna vez se han preguntado de dónde viene tanto dolor? ¿Cómo uno puede darle valor al dolor?

Dicen que con el tiempo, uno se cura de todo. Si uno tiene un moretón, se pone uno hielo y espera. Si uno se corta o se quema, desinfectas la herida, se pone alguna crema que ayude a cicatrizar y espera. 

Sólo queda el recuerdo de la sensación. 

Es así como se cura el cuerpo. Pero ¿Y el alma? ¿Cómo se cura algo que no puedes ponerle una pomada? ¿Algo que no te deja dormir, por no admitir que te sientes avergonzado, acorralado?

Aún después de muchos años, es difícil crecer en la confusión y sentirte a salvo. Que ya no estás sobreviviendo. Me siento así. Lo peor ya pasó y una parte de mí sigue aprisionada. Algo no encaja que no me siento yo. Necesito liberar al prisionero para volver a casa, a ser. El prisionero no ha sanado y tampoco me deja ir.

Nos enseñan a seguir y negar cómo nos sentimos. Que esa situación (sea cual sea), no debe afectarnos, hay que seguir y estar bien. A cualquier precio. Todo está en la mente.

Estoy en un lugar muy oscuro, muy húmedo,  con un barquito de papel, mi soberana conciencia y yo. El barco ya no aguantará otra tormenta, no se ve ningún faro, ningún barco o estrellas. Necesito volver a la tierra. A creer que estoy a salvo, que no sobrevivo. A crear de nuevo. No sé cómo empezar.

Este día se llama uno. Será mi bitácora al mundo que le he dado la espalda, por pensar que era inferior. Se ha vuelto más grande, con un dolor cada vez más grande, más aterrador. Tengo miedo. A mí no me gustará este viaje. Con las últimas fuerzas que me quedan, rezándole a los cielos e infiernos de todo el universo que me ayuden en este viaje al interior, al supuesto vacío, la sombra, el monstruo, a salir con vida. 

Esta navidad, donde muchos vivos muertos conviven inexpresivos, donde muchos muertos muy vivos renacen en los recuerdos agridulces de otros, emprenderé mi nueva travesía frente a mi espejo. Ya no quería regresar ahí. Esta vez es necesario, es primordial para avanzar. 

Que la fortuna me acompañe. Y a ustedes.

Feliz Navidad. 

Comentarios